Mi experiencia en el mundo de la escritura

by - septiembre 01, 2020

¡Hola! Hace tiempo que no me pasaba por aquí, pero en esta ocasión se me ha ocurrido contaros un poco acerca de mi experiencia en el mundo de la escritura, ¡que no es moco de pavo!



Mi trayectoria viene de tiempo atrás, pero no es muy rica en contenido, me temo. Desde bien pequeña mis profesores me animaban a mantener el hábito de escribir mediante un diario, pero la verdad, nunca fui lo suficientemente constante con eso.

Sin embargo, a la edad de trece años logré escribir lo que ahora sería una especie de novelette de romántica paranormal. Por aquel entonces, estaba muy de moda Crepúsculo, así que podéis haceros una idea. Estaba previsto que fuese una trilogía, pero al final solo llegué a escribir los dos primeros.

Ambos los subí a una plataforma de autopublicación llamada Lulu, pero al cabo de poco tiempo los retiré. Si hay un defecto que me defina, ese es el de la inseguridad absoluta. Los tuve el suficiente tiempo para conseguir un ejemplar en físico que guardo en un baúl de los recuerdos (uoh oh oh)

Pero estas dos novelitas cortas no me hacían sentir orgullosa. Mi sueño siempre fue crear una historia más extensa, algo más único, más personal y por supuesto, mejor trabajado (con trece años, ¿qué vas a pedir?). Nunca pensé que ese sueño se cumpliría hasta este momento. Puede que no sea un gran año, pero al menos me ha dado una gran alegría siendo el año en el que por fin puedo decir orgullosa que escribí un libro. Uno con el que sí me siento a gusto.

Empecé a escribir Cometa sin cuerda en junio de este mismo año, y terminé este verano, vamos, que se gestó y nació en el mismo año. Sé que suena algo precipitado, pero dejad que os explique que estuve casi todos los días, sin parar, desde las doce del mediodía hasta las doce de la noche. Por tanto, es normal que el tiempo se acorte, ¡con ese ritmazo!

No es que me obligase o algo parecido (de hecho, es algo que yo no recomiendo, el obligarse a escribir), sino que la historia salió prácticamente sola, del tirón. Era como si llevase tiempo ya metida dentro y tuviese que sacarla, así que el teclado estaba que echaba humo.

Definitivamente me considero una chica de historias largas. No soy capaz de crear relatos, o incluso alguna novela corta como cuando fui más joven. Pero no pasa nada, porque lo importante al final es disfrutar con lo que se escribe y que la historia siempre salga de nuestro corazón.

Espero que esta entrada os haya hecho sentir más cerca de mí, ¡y os anime a lanzaros a la escritura, también! Si sentís ese picor extraño en tu cabeza de querer leer algo que tú te imaginas con todo lujo de detalles, pero no encuentras esa lectura especial, ¡escríbela!


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